Geografía

La provincia de Jujuy se encuentra dentro del sistema andino sudamericano, escalonándose sucesivamente de oeste a este la Cordillera de los Andes, el Altiplano, la Quebrada y los Valles, dividiéndose en cuatro regiones bien diferenciadas  por el relieve, clima, biomas y actividades económicas resultantes de la instalación humana desde tiempos prehistóricos hasta hoy, factores que, relacionados in situ, le imprimen características propias y muy variadas, atractivas a los ojos de cualquier observador ávido de experiencias en pocos kilómetros de distancia, sumándole valor agregado al paisaje de por sí digno de conocerse o visitarse en cualquier época del año.

 

División regional: al oeste se encuentra la Puna o Altiplano Jujeño. La integran los departamentos de Yavi, Sta. Catalina, Rinconada, Cochinoca y Susques. Consiste en una extensa meseta de altura de 4.000 m.s.n.m. que ocupa el 60% del territorio provincial, de clima árido y frío. Algunos de sus cerros como Zapaleri (5.653 msnm), punto compartido por Argentina, Bolivia y Chile, Vilama (5.578 msnm) o Branqui (4000msnm), punto extremo norte de nuestro país, la separan de dichos países. Teniendo en cuenta su estructura geológica, esta vasta planicie se deprime hacia el interior, formando  cuencas  o cubetas endorreicas amplias y sin desague, en cuyo fondo se ubican salares como el de Cauchari-Olaroz, Salinas Grandes del NOA y lagunas salobres como las de Vilama, Jama, Guayatayoc, Pozuelos y Runtuyoc. La vegetación es escasa, rastrera y dura, con manchones de especies comestibles, nutritivas, medicinales y de uso energético como la yareta para combustión doméstica. Temperaturas extremas oscilan entre los 30°C de día y los 0°C a -0°C de noche, diferencia marcada por la lejanía de los vientos marinos cargados de humedad; en cambio, los que llegan desde el sudoeste continental son secos y soplan de forma intensa y permanente, acompañados a su vez de frecuentes nevadas en las altas cumbres andinas que rodean la meseta, impregnando el paisaje de misticismo y sugestión.

 

La Quebrada, mejor conocida como “de Humahuaca” es la región contigua a la anterior. Constituye una hendidura o cañadón dentro de la Cordillera Oriental paralela a la meseta puneña con rumbo norte-sur, recorrida en sus 187 km por el Río Grande de Jujuy que   constituye la vía de acceso y medio de comunicación con los valles orientales y meridionales. Su clima si bien es frío posee características serranas y de semiaridez,, con lluvias de verano y sequía de invierno. Las temperaturas varían entre los 5°C y los 23°C de promedio anual. En los Valles pedemontanos y de altura se ubican entre sus policromados y atractivos cordones montañosos ríos intermitentes, favoreciendo el desarrollo de vegetación cactácea adaptada a la aridez, siendo uno de sus mejores exponentes el cardón o “centinela de los cerros” que parece custodiar nuestro Patrimonio de la Humanidad. Brisas de montaña y valle aportan bienestar tanto al lugareño como al visitante, moderando las altas temperaturas diurnas,  propias de este ámbito de intensa radiación solar. Los departamentos de Humahuaca, Tilcara y Tumbaya quedan incluídos en esta región.

 

Los Valles Orientales – conocidos como Yungas o extenso corredor biomático, por sus características climáticas y fitogeográficas – son la continuación hacia el este de la Quebrada, separados de ésta por la Cordillera Oriental. Se encuentran rodeados por sierras que oscilan los 2.500 m de altura como las de Zapla, Zenta, Cresta del Gallo, Maíz Gordo, sirviendo estas últimas de límite sudeste con Salta. Sus sectores bajos y llanos llegan hasta los 500 m.s.n.m. La temperatura y humedad son propias del clima subtropical con estación seca, posee los valores más elevados de la provincia en el sector de la nubo o nimboselva; la ladera de barlovento recibe los vientos del Noreste procedentes del Atlántico que le aportan lluvias orográficas todo el año. En verano las temperaturas máximas llegan a 40°C produciendo malestar y sofocación en la población local. La flora es muy rica en especies arbóreas desarrolladas a modo de estratos en pisos de vegetación. Exponentes como el ceibo, nogal, cebil, laurel, cedro, palo santo, guayacán, jacarandá, lapacho, etc., visten las montañas de colores en la primavera, quedando a mayor altura (1000 a 1700 m.s.n.m.) las coníferas y alisos perennes que reflejan la humedad permanente del lugar. Los departamentos de Valle Grande, Ledesma, San Pedro y Sta. Bárbara forman parte de esta región.

 

Finalmente encontramos los Valles Meridionales que nacen al sur de la Quebrada, desde Lozano hasta el Río de Las Pavas – departamento de El Carmen – y límite natural con Salta, provincia “que abraza a la nuestra” jurisdiccionalmente. Estos valles poseen clima templado y temperaturas moderadas todo el año que oscilan entre los 10°C y los 25°C de promedio anual, aunque en invierno los días fríos bajan los valores produciendo heladas y nevadas frecuentes en las altas cumbres. Constituye la región de mayor concentración de población al contar con la ciudad capital. Hidrográficamente, estos valles están recorridos por dos ríos  muy aprovechados por los pobladores: el Grande y el Xibi Xibi o Chico, este último nacido en las estribaciones del Nevado del Chañi, el pico más elevado de Jujuy con 6.200msnm. Ambos torrentes confluyen en la ciudad de San Salvador y continúan unidos rumbo noreste hasta los ríos Lavayén – San Francisco (afluentes del río Bermejo e integrantes de la Cuenca del Plata).  La fertilidad caracteriza sus suelos, siendo uno de las regiones con mayor dinámica económica; actividades  agrícolas, ganaderas e industriales se despliegan en las localidades de Perico, El Carmen, Monterrico, Pampa Blanca, San Antonio, Puesto Viejo, Palpalá y Capital, las que a su vez forman parte de los departamentos de El Carmen, San Antonio, Palpalá y Dr. Manuel Belgrano.